Bodega Lapazaran

La familia Lapazaran, José Lapazaran, Elena Ruiz y sus hijos, trabajan en la bodega y viñas en un paraje de gran belleza natural, Reserva de la Biosfera y área de conservación. El cultivo de las variedades “Ondarrabi zuri” y “Riesling” en las 25 hectáreas propias en laderas de montaña, con pendientes superiores al 35%, hacen de los txakolis Lapazaran un auténtico vino heroico, ya que los cuidados del viñedo son un desafío en cada temporada.

La calidad de los vinos de Bodegas Lapazaran es el resultado un trabajo honesto y esmerado en el viñedo y en la bodega, lo que transmite identidad y personalidad en su vino. "Un vino auténtico, con carácter y equilibrado. Un vino blanco distinto, excepcional."

Bodegas Lapazaran da valor a un entorno rural de montaña y desfavorecido con el cultivo de una variedad de vid endémica de la zona, la “Ondarrabi Zuri”. Además, la bodega dispone del certificado de agricultura ecológica de sus viñedos con prácticas responsables y respetuosas con el medio ambiente.

La bodega familiar, situada en pleno corazón del viñedo, dispone de 35 hectáreas, de las cuales 25 están cultivadas con viñas de variedades autóctonas orientadas al Sur Suroeste.

La bodega, que se encuentra en un caserío del s. XIX construido en 1875, está ubicada en un entorno muy característico; en un enclave natural maravilloso, al abrazo de los montes Anboto, Oiz, Mugarra y las marismas de Urdaibai (Declarada reserva de la biosfera por la UNESCO en 1984).

La bodega, que trata de transmitir identidad y personalidad, atesorando constantemente la tradicionalidad, está dirigida por José Lapazaran (Viticultor y bodeguero) quien “ligado voluntariamente a esta tierra, entiende la vida desde el respeto y la admiración de lo que la naturaleza en sí nos ofrece”.

Los vinos de Lapazaran son muy personales, y reflejan su apego a la tierra. Así se explica Jose Lapazaran, 27 veces campeón de Euskal Herria en varias modalidades de Herri Kirolak, «tanto el txakoli como el Herri Kirolak, están intrínsecamente ligados a su raíz cultural y social. Ambos devienen y están condicionados por los trabajos de campo”. “Nuestros txakolis nacen del maravilloso y puro resultado de una alianza entre la tierra, el clima, la variedad autóctona y el ser humano”

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